oriente medio un oriente a medias …

By Ximena Fajardo.

 

Venían corriendo y batiendo sus manos hacia el sol. Aplastaban  a su paso lo que se les atravesara. El olor a miedo alimentando a  la horda como una llamarada. Llevaban letreros heridos en respuesta a unas palabras necias que según ellos lo  justificaba todo. Los días se sucedían entre gritos y acusaciones.  Un pájaro metálico cruzo el espacio en silencio registrando vía satelital el tumulto. La arena del desierto se preparaba nuevamente a cumplir su destino de testigo inerte de atrocidades cometidas en nombre de un dogma. Al aire moribundo y caliente se le sumó un nubarrón de polvo arcaico impregnado con las lágrimas ya secas de judíos, cristianos, paganos, coptos y musulmanes; actores espectrales de esta historia en donde los roles de víctima y verdugo se invierten caprichosamente en un incesante círculo enfermizo.   La epidemia de intolerancia contagió las áridas geografías, secando una primavera árabe que comenzaba a florecer.

 

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